Bilad As-Sudan o Bilad Al-Sudan es, de hecho, una terminación árabe. Es de tener en cuenta que el nombre África, en un principio, fue usado por los romanos para referirse a una zona del norte de África. Posteriormente, los árabes usaron el nombre Ifriqiya, “África”, en referencia a Túnez y Libia.
De hecho, Bilad As-Sudan significa “Tierra de los negros” o “Patria de los negros”, que hacía referencia a los países del África occidental y África central. Bilad As-Sudan abarcaba todos los países que iban desde Senegal hasta Sudán y el Nilo, posteriormente bajando para el África Central. También Etiopía estaba clasificada como parte de Bilad As-Sudan, aunque recibía el nombre de Habasha o Habesha, forma arábica de decir Abisinia.
También se cree que la zona de África Oriental, en alguna forma, también conformaba Bilad As-Sudan, pero se tiende a pensar que, debido al significado del término, pueda referirse a toda el África subsahariana en general. Por eso, el África Oriental fue llamada Bilad Zanj, pero significaba igual que Bilad As-Sudan.
Por lo que estamos ante un término que es una designación etnogeográfica.
Para los grandes geógrafos e historiadores de los siglos IX y X, como Al-Yaqubi, Al-Masudi y Al-Bakri, evocaba una referencia a la negritud, pero también a la riqueza, es decir, oro y una tierra al sur del Sahara, con grandes reinos e imperios como Ghana, Mali, Takrur, Gao y Kanem.
Refinadas cortes, poderosos reyes y emperadores, rutas caravaneras, un El Dorado después del ardiente desierto, lugar al que tanto se tenía admiración, considerado exótico y, para algunos, cercano como lejano. Pero, obviamente, no hay que omitir que algunos autores también tenían prejuicios e ideas estereotipadas.
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